"La manada". Análisis del alumnado de 2º de Bachillerato de la materia de Psicología

Miércoles, 16 Mayo, 2018 hasta el Miércoles, 30 Mayo, 2018

El periódico digital eldiario.es publicó el pasado 2 de mayo de 2018 el siguiente artículo “2.000 psicólogos y psiquiatras critican la sentencia a 'la manada': El bloqueo de la víctima es una reacción común” ( consultar el artículo citado ). El alumnado de PSICOLOGIA de 2º de Bachillerato lo ha comentado en clase. Estos son algunos de sus análisis:

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Crítica de la sentencia a “la manada”. Eldiario.es 02/05/2018

Se trata de una profunda crítica hacia esta sentencia por parte de psicólogos y psiquiatras españoles, argumentando desde la ciencia. Critican tanto la sentencia como el hecho de que se cuestione a las víctimas, ya que ante situaciones de extremo peligro como esta, el cuerpo reacciona de forma normal e involuntaria para la inmovilización. No tiene sentido hablar de consentimiento; es una reacción involuntaria. Para argumentarlo, se apoyan en la ciencia y, más concretamente en la psicobiología. El cuerpo en estas situaciones (amenaza de muerte, violación, etc.) produce unas sustancias para evitar el dolor y que nos hacen perder la voluntad. El cerebro, como respuesta a estos estímulos, reacciona inconscientemente para protegerse.

Por otra parte, la carta introduce una crítica de nuestra sociedad; una sociedad patriarcal en la que la mujer está considerada inferior al hombre en todos los aspectos de la vida por el mero hecho de ser de este género; una sociedad en la que la mujer es utilizada como un objeto, incluso, para la diversión y satisfacción del hombre. Aquí es donde entra enjuego la psicología social, que explica que se den este tipo de comportamientos. Esta sociedad la sustentan una serie de valores y normas sociales absolutamente machistas, que se mantienen en nuestra memoria colectiva y se transmiten a lo largo del tiempo gracias a los principales agentes socializadores y la educación.

El sistema patriarcal mantiene a los hombres como autoridades sobre las mujeres, ejerciendo control sobre nosotras. Estos comportamientos de sumisión se han concebido como conductas normales en nuestra sociedad durante siglos y se trasmiten como normas sociales no escritas de generación en generación. Permanecemos subordinadas a los hombres y permanentemente bajo su control. Además, todo este sistema patriarcal se ve favorecido por la presión de los grupos que impiden a las mujeres ser libres y reclamar nuestros derechos. En el caso de “la manada” el poder del grupo fue determinante para que todo ocurriera, la superioridad en número frente a una mujer sola.

Hoy en día se sigue cuestionando, como hemos podido comprobar, el papel que tiene la mujer, tratándonos como seres inferiores y objetos. Todavía hoy una mujer no puede actuar conforme a su voluntad sin ser juzgada socialmente por lo que hace. En pleno siglo XXI una mujer no cobra lo mismo que un hombre por hacer el mismo trabajo; una mujer es violada y asesinada por un hombre por el simple hecho de ser mujer; una mujer tiene menos derechos por serlo. Es hora de decir “¡Basta!” y cambiar nuestra sociedad.

No podemos justificar acciones como estas que sustentan una sociedad injusta y violenta. Desde hace un tiempo el movimiento feminista está tomando más fuerza y se advierten cambios lentos a este respecto. Pero el cambio necesita ser más rápido; no podemos tolerar más situaciones de desigualdad, más golpes, más violaciones, más muertes. Están en juego nuestras vidas, por lo que el tiempo si es un factor muy importante. Aquí no vale el dicho popular “el tiempo todo lo cura”, hay que actuar.

Con esta carta, autoridades como son los psicólogos y psiquiatras ponen de manifiesto argumentos científicos que desmontan esta sentencia. Buscan el apoyo de la educación para cambiar las cosas; la educación como solución. Con el aprendizaje adquirimos estos valores machistas y estas normas sociales que mantiene el patriarcado. La educación en igualdad es fundamental, por tanto, para cambiar la situación, para convertirnos en una sociedad igualitaria.

La ciencia, junto con otras muchas ramas del conocimiento, avala la igualdad, desacreditando sentencias de este tipo e intentos de argumentos que sustentan el machismo. El problema está en querer cambiar las cosas. Los argumentos que aprueban la desigualdad ya no son válidos, hay soluciones por las que empezar; el problema es querer hacerlo.

Lucía Pérez Pradas. 2°BA

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COMENTARIO A LA SENTENCIA DE “LA MANADA”

Todo el mundo habla estos días de la sentencia de “La manada”, en la que los jueces de la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra han condenado a nueve años de prisión, por delito de abuso sexual, a cada uno de los cinco jóvenes sevillanos, miembros de “La manada”, por los hechos que ocurrieron en los Sanfermines de 2016. Sin embargo, estos acusados han quedado absueltos de los delitos de agresión sexual, delito de intimidación y contra la intimidad; en una palabra han quedado absueltos de una violación.

Parece ser que este cambio de acusación desde la agresión sexual que era lo que se pedía, a la simple condena por abuso sexual se debe a que, según el tribunal que ha juzgado este caso, no hubo intimidación ni violencia , ni hubo rechazo por parte de la la víctima; es decir, que para dicho tribunal hubo consentimiento.

Sin embargo, aparte de las grandes manifestaciones que ha habido por todo el país en contra de esta sentencia, y a favor de la víctima, también muchos psicólogos y psiquiatras la han criticado porque consideran que para nada hubo consentimiento. Y es que, según la psicobiología, si es normal que tengamos un bloqueo físico y mental cuando nos encontramos en circunstancias personales, laborales, o de otro tipo que nos pueden superar emocionalmente, imaginemos el bloqueo que puede sufrir una chica que se enfrenta a una agresión sexual con cinco hombres: se trata de una conducta automática, una paralización de nuestro organismo, con unos latidos más lentos del corazón; en definitiva una reacción de nuestro sistema nervioso para intentar sobrevivir y reducir, en la medida de lo posible este suceso.

Por todo esto, no se puede decidir la sentencia en función del consentimiento de la víctima: no tiene porqué haber un “no“ tajante y expreso para que haya una violación; las víctimas no tienen que demostrar que no quieren sexo, porque, como dicen los psicólogos, este bloqueo las deja paralizadas, desde el punto de vista psicobiológico.

En mi opinión, además, en el momento en que una mujer está en una situación de inferioridad y sumisión con respecto al hombre, y en este caso eran cinco hombres que tenían el poder de la autoridad, considero que hay violación, y por supuesto intimidación, aunque no haya un “no” expreso.

Pero, aparte del comportamiento de la víctima, tan importante es analizar los aspectos psicológicos de este grupo denominado “La manada”, que incluso el propio nombre ya indica algo: analizar sus motivaciones, sus pensamientos. Yo creo que estos individuos, en el comportamiento de cada uno en la sociedad, en el medio social y en su conducta a nivel de grupo ( de lo que se ocupa la psicología social) se refleja una gran falta de valores éticos: así, en sus relaciones, las mujeres son utilizadas como si fueran cosas, y convertidas en un simple objeto de placer. Todo esto unido al consumo excesivo de alcohol, tiene como resultado un comportamiento donde se pierde el control de sí mismo.

Pero estos comportamientos también están relacionados en parte con la psicología cultural, porque en nuestra cultura, que afecta por supuesto al pensamiento y al comportamiento humano, el papel de la mujer ha estado siempre por debajo del hombre. Y por supuesto con la psicología de género, que es la que estudia las diferencias entre los dos sexos y sus desigualdades. Y es que las mujeres han sufrido durante siglos una serie de funciones y papeles en los que estaban totalmente sometidas y oprimidas por el género masculino y de ahí la necesidad de la igualdad entre ambos géneros.

Por eso, para acabar con este tipo de situaciones, es fundamental la educación en igualdad de género, también en el aspecto sexual, desde las primeras edades. Y es que, muchas veces, los jóvenes se educan en la sexualidad a través de la pornografía, una pornografía que casi siempre trata a la mujer como un objeto del hombre y a la que se puede acceder hoy día de forma muy sencilla, a través de internet y de las nuevas tecnologías.

Por eso, es necesario que la familia y la escuela eduquen en una sexualidad sana, que no someta a la mujer, sino que tenga las mismas libertades y los mismos derechos del hombre: hay que debatir y hablar con los chicos. Además, creo que los hombres tienen mucho que hacer, comprendiendo que es necesario un cambio en favor de la igualdad de la mujer, también en el tema sexual.

Concluyendo, creo que hay que defender más a la víctima, que es la que ha sufrido esta “violación”, que le llevará a tener secuelas de por vida, y tener tolerancia cero con este tipo de actos.

Ana García Saiz. 2ºBA

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LA MANADA

Este texto trata el tema de la violencia de género y agresión sexual como crítica y en respuesta a la sentencia de la manada junto con los pensamientos machistas de la propia sociedad y de quienes imparten la justicia. Como la violencia no se ejerce únicamente de forma expresa y no hay un patrón fijo de respuesta a la agresión, podemos destacar la justificación por parte de los psicólogos de la reacción de una víctima de agresión sexual: la paralización y el bloqueo cuando no es posible huir ni escapar, u otras señales que envía el cerebro para producir una analgesia frente al dolor. Así como el cuestionamiento de las víctimas en general de agresiones sexuales y el rechazo al fallo cometido por la justicia.

Además no tiene sentido la cuestión del consentimiento o la resistencia, ya que entran en un estado agéntico donde la autoridad, el hombre, manda sobre ellas y no son conscientes de lo que ocurre, llegando a distorsionar la realidad. El patriarcado es la causa de todas estas injusticias y desemboca en una fantasía arraigada donde la víctima tiene que demostrar su inocencia distrayendo el foco sobre la mayor (agresor).

Partiendo de la educación como principal factor de influencia para los individuos y siendo el patriarcado un agente socializador que forma parte de la misma, se nos inculcan unos estereotipos de carácter machista. Estos movimientos en las calles como reivindicación a la culpabilidad del agresor y que éste sea condenado justamente, son claves para el progreso de la igualdad desde la psicología social y cultural. La condena que debe ser coherente con los hechos del suceso en Pamplona, pero también incluyendo a las demás víctimas. Ésta es un método de aprendizaje por castigo. Las manifestaciones son un claro ejemplo de presión del grupo como crítica y posterior cambio de las leyes para no recaer en estos fallos. Actuar en grupo también se convierte en un elemento de autoridad que intimida y puede explicar la respuesta biológica de la víctima. La autoridad influye como un piloto automático y los colegios de psicólogos denuncian esta sentencia para rectificar el comportamiento haciendo uso de la ética: “Es la condena de la víctima la que debe tenerse en cuenta”.

Apoyándonos en “El Cerebro de Caín”, la mujer deja de ser persona para convertirse en objeto sexual, es decir, sufre un proceso de “cosificación”. Y la importancia del entorno es clave para entender que tanto la víctima como agresor han sido educados para desempeñar diferentes roles. Estos roles, como en “el experimento”, dan como resultado distintas conductas, y una de ellas se muestra como autoridad: el hombre. Ésta llevada al ámbito del machismo, trata de crear inseguridades en la mujer y posicionar ambos en estatus de distinto prestigio y sueldo, consigue tener en su poder a una persona a la que vuelve sumisa y con fines para el autobeneficio de éste. Cuando estos caracteres evolucionan, la persona sufre esa escala de la violencia, subidas de tono, invasión del espacio personal, y creación de ese sentimiento de culpa. Desemboca en bajas autoestimas, pero eso suponiendo que sea pareja. Si el caso es una violación como la de la manada, donde el poder del grupo actúa como autoridad y ellos mismos no le dan importancia, puede conducir a estas agresiones sexuales. Carecen de empatía y se basan en el egoísmo, denigran a la mujer y tienen una visión de ella como un ser inferior.

Después de esta descripción, podemos decir que son componentes que hay que retirar de la sociedad, partiendo para empezar por la educación en los hogares, y en las escuelas e institutos. Estas atrocidades deben condenarse y ser justos, y para ello este sistema necesita de cambios.

Claudia Martínez Muñoz, 2°BA

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